Determinismo


Hay veces que la gente dice: "yo me visto como quiero, soy libre y me pongo lo que me apetece". Yo digo que: ¡JA! Lo siento pero no, tu te vistes como dictamina el CLIMA. Como dice el título de la entrada, la moda está encadenada a un determinismo climático tremendo y a pesar de que quieras llevar una falda de los años 20, un peinado de los 90 o unas gafas de 1970, terminarás poniéndote ropa fresca en verano y cálida en invierno. Está claro que en este mundo loco en el que vivimos, los extremos están a la orden del día, y es perfectamente posible ver a gente en manga corta con 2º, pero la lógica dice que el tiempo nos obliga a adaptar nuestras combinaciones. No somos del todo libres. 

Lo que sí es cierto, es que cada uno tiene una preferencia. Los hay calurosos y que añoran el invierno y la lluvia durante el verano. También los frioleros, soñando durante ocho meses con el sol, la playa y las altas temperaturas. Yo me sitúo en el medio, y Vigo me aporta lo que yo busco (al menos en verano). Temperaturas relativamente altas por la mañana y una bajada de las mismas por la noche. Eso te permite disfrutar de la mezcla y ser un poco más libre. No hay extremos y ofrece la posibilidad de "elegir" lo que uno más prefiere. 

Este día preferí serenidad. Tranquilidad. Una monocromía rota con discreción. Un escenario con el que pude camuflarme. La pared no se movía, así que yo tuve que adaptarme a ella. No pude elegir la luz natural, tuve que aceptarla de buena gana. Cuando todo coincide, se consigue lo que se quiere. 

Un saludo.








AB

Oporto



Siempre ocurre que cuando visitas una ciudad que está considerada el "patito feo" del país al que viajas y las expectativas son mucho menores que cuando vas a la capital, la sensación con la que te quedas después es infinitamente más satisfactoria. 

Oporto es una ciudad con un encanto increíble. Un lugar que desprende magia y que tiene la facilidad de engatusar a la gente ofreciendo una imagen, en apariencia, desgastada. Una ciudad que te devuelve a una época pasada y que mantiene a la perfección la esencia de lo que fue, que no ha intentado modernizarse, sino permanecer fiel a una historia. No es necesario sentirse abrumado por la grandiosidad de un rascacielos pare apreciar algo fantástico y que te permitirá recordar ese viaje para siempre. 

Por supuesto, un viaje, como casi todo en la vida, puede mejorar o empeorar según la compañía. Hay veces que "mejor solo que mal acompañado". Pero sin duda alguna este no fue el caso. Viaje mágico gracias a la persona que me acompañó y facilitó que todo se disfrutara mucho más. Añadió estética con su magnífico estilo y todo se amenizó con su perfecta conversación. Gracias.

Quiero dar las gracias a la simpática turista asiática que se ofreció de muy buena gana a sacarnos la foto juntos. Y espero que el invitado de la última instantánea no se molesté por aparecer en este humilde blog. La foto merecía la pena.

















AB