Morriña


La vida puede cambiar radicalmente de un segundo a otro sin darte ni cuenta, por este mismo motivo creo que hay que estar muy abierto para recibir lo bueno y muy concentrado para evitar lo malo. Hace poco leí una cita que creo que es fundamental, "unas veces se gana y otras se aprende". 

Este fin de semana he estado en Galicia y el viaje me ha servido para esas dos cosas, ganar y aprender. Serán unos días que no olvidaré nunca en la vida, y es que ni lo bueno ni lo malo debemos dejarlo atrás, sino tenerlo presente para no volver a fallar o recordar lo que ha salido bien.

Todos sabéis que soy un enamorado del norte. He visitado Asturias y Cantabria en varias ocasiones, pero me faltaba Galicia, siendo Vigo la primera toma de contacto y con la que me voy encantado y con ganas de repetir. Me pareció una ciudad encantadora, con esa mezcla de ciudad, agua y verde que tanto me sorprende viniendo de donde vengo. Como podéis apreciar en las fotos (muchas, lo sé) he reflejado esas tres condiciones de la ciudad, por un lado el paseo por el río y el monte "O Castro", la playa de Samil, con ese cielo tan mágico o el casco viejo de la ciudad, con los edificios de estilo colonial que me vuelven loco, con ese aire de "belleza derruída" que le da a las ciudades. 

Allí coincidí con Ángela, del blog "No Sólo Moda" y que fue una magnífica guía por la ciudad y la cual fotografió mis looks para estos días. Mil gracias, fue todo un placer. 

Sin más, os dejo que apreciéis las maravillosas fotos que pude sacar en este rincón de la Península. Muchas veces nos obsesionamos con salir para ver cosas bonitas cuando todas las tenemos al lado. Momentos que nos hacen más felices que todas las cosas, incluso más que un regaliz y que permiten que valoremos hasta dos caracoles enroscados. 

Hasta que no estás allí y te marchas no eres capaz de comprender la palabra que abre la entrada: mucha "morriña".

Un saludo








































AB

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Complicado de explicar. Realmente no es que no quiera, es que no sé hacerlo. Aunque si soy sincero, no creo que tenga que esforzarme en hacerlo, no le debo una explicación a nadie. Me aburrí de los extremos (o eso intento), del blanco y del negro (aunque no en todos los aspectos) y creo que voy a empezar a vivir en la amalgama de colores intermedios. Yo me confundí. La gente se ha confundido. No intento justificar ni aclarar, simplemente actúo. Por mi, no por nadie ni para nadie. Esa es la actitud y el futuro. 






AB